Cuando empecé mi carrera en el diseño, todavía estando en la universidad, nunca faltaba el profesor que hablara de la relación estrecha y perfecta que había entre las matemáticas y el arte. Para mí en esa época era un concepto odioso, poco natural, y bastante fuera de la realidad porque… vamos… no hay nada más diferente que la libertad, fluidez y armonía del arte de la rigidez de los números y las ecuaciones. Yo creo que odiaba tanto que hablaran de eso porque en matemáticas siempre había sido malísima y me daba pánico que en algún momento tuviera que estudiar aritmética para poder diseñar un poster. Nunca incluí la geometría en mi área de aversión porque, al menos, uno hacía figuritas y podía pintarlas de algún color interesante.
Luego de algunos años y muchas equivocaciones, de ver el trabajo de magníficos diseñadores y de trabajar con algunos de ellos, fui aprendiendo que la línea entre el diseño y las matemáticas era delgada y se llamaba grid. Todo era cuestión de entender las relaciones proporcionales entre cada uno de los elementos gráficos, el espacio blanco o negativo (área sin elementos gráficos) y la composición, conocimiento vital para cualquier tipo de diseño, web, de impresión o 3D.
En definitiva, un grid es una serie de guías, visibles en el proceso de diseño, pero invisibles para el usuario, que sirve fundamentalmente para la alineación de los elementos gráficos y el texto. Para muchos diseñadores poco experimentados y estudiantes, un grid es algo rígido, totalmente inorgánico que en vez de ayudar limita la creatividad, todos cometimos alguna vez ese error conceptual, pero en realidad no hay nada más orgánico y natural que la organización. La naturaleza es organizada, basada en patrones constantes. Nada más vea una hoja y se dará cuenta de lo que le digo.
Visualmente estamos tan acostumbrados a las retículas (las vemos desde en el diseño de una ciudad hasta en la decoración de interiores y en la arquitectura), que un diseño organizado de esta manera, en donde cada elemento está relacionado y alineado a una estructura mayor, es placentero a la vista, parece “correcto”, bien hecho. Pero el uso de un grid no solo tiene ese beneficio, nuestro cerebro puede procesar la información más rápidamente. Podemos reconocer patrones repetidos más rápido y así podemos leer y entender en menor tiempo.
El uso del grid permite al diseñador seguir los principios básicos de organización como el balance y la armonía entre los elementos. Permite también señalar un camino o dirección visual para el espectador, qué debe ver primero como contenido principal y qué debe ser contenido marginal. Es simplemente un manejo correcto de la comunicación visual.
Desde el punto de vista del desarrollo, un grid ayuda a heredar un orden lógico a todos lo elementos del diseño, permitiendo una actualización organizada por más compleja que sea. No importa cuanto crezca el contenido, siempre hay un línea conductora en su organización que no se pierde jamás, haciendo que su presentación sea consistente página por página.
Para ver magníficos ejemplos de lo que se puede hacer basado en un grid, visite la galería de The Grid System




